Luchar no es sinónimo de infelicidad o sufrimiento.


Luchar no es sinónimo de infelicidad o sufrimiento. 


La vida del ser humano es una cadena interminable de luchas en múltiples sentidos. Antes de poder caminar primero debemos desarrollar equilibrio suficiente para ponernos de pie, y es una lucha, una pequeña.


La cultura física tiene ejemplos excepcionales sobre cómo la lucha produce adaptaciones positivas en el organismo. El principio de sobrecarga progresiva es clave para quienes van al gimnasio, por ejemplo. 

La sobrecarga progresiva implica elevar progresivamente la cantidad de peso, repeticiones, series etc; o disminuir el tiempo de descanso, esto para forzar ciertos procesos inmunológicos, endocrinos, y nerviosos que permiten a las personas aumentar su fuerza y masa muscular, se logra la adaptación.

Sin embargo, esto solo tiene lugar cuando se realiza un esfuerzo realmente significativo, es una lucha, una grande y prolongada. 


Alcanzar ciertas metas, cambiar algunos hábitos o mejorar drásticamente nuestra calidad de vida, requieren de esfuerzos similares, y asimismo, producen resultados similares. 

Algo que muchas personas no saben, es que los pacientes que logran superar fobias incapacitantes, en realidad no dejan de temer al objeto de su fobia (los ascensores, las serpientes, las alturas), simplemente a través del entrenamiento terapéutico desarrollan la fortaleza suficiente para enfrentar ese temor y controlar sus emociones y respuestas. Es una lucha, una enorme y muy difícil. 


En retrospectiva, una mirada al pasado puede que nos fortalezca al pensar en los obstáculos que hemos superado, y como somos más fuertes, inteligentes, prácticos o simplemente diferentes a raíz de nuestras luchas.


Juan Sebastián Beltrán Villamizar. 

Psicólogo Senior - Psicoterapeuta.

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